Blog SAM · Entrada 02
¡La diabetes desapareció! (o eso parece).
Estamos seguras de que muchos papás, mamás y personas con diabetes han pensado esto mismo semanas después del debut: de un momento a otro el cuerpo necesita menos insulina y, aunque se coma muchooooooo, la glucosa ya no se dispara como los primeros días. En este blog les contamos nuestra experiencia con esta etapa: la luna de miel.
1La gran pregunta
¡De seguro ocurrió un milagro!
Eso fue lo primero que pensamos: ¡de seguro ocurrió un milagro y ya no hay diabetes tipo 1! Entonces nos surgió la gran pregunta — ¿qué pasó, de verdad la diabetes desapareció? Lamentablemente, no. La diabetes seguía ahí. Sabemos que no es lo más esperanzador de escuchar, pero hasta que exista una cura, la diabetes tipo 1 seguirá presente.
Lo que probablemente está ocurriendo, si a ti también te está pasando esto, es que entraste (o entró tu hijo o hija) en una etapa que nosotras también vivimos: la luna de miel. Antes de contarte qué es exactamente, prueba responder esto:
🤔 ¿Tú qué crees? ¿Se curó la diabetes tipo 1?
2Cote cuenta
La misma avena, la misma dosis... otro bajón
Tenía tanto miedo de darle alimentos nuevos a Amelita que, desde el debut y durante bastante tiempo, comió prácticamente lo mismo todos los días: avena con leche. Estaba aprendiendo el diagnóstico y, además, a contar carbohidratos — como para estar experimentando con comidas nuevas, ¡no, gracias!
Cada mañana despertaba estable y necesitaba casi la misma dosis de insulina. Hasta que un día, con la misma dosis, la misma avena y la misma rutina de siempre... pasó esto:
Toca cada día para ver qué pasó 👇
Y así fue. Durante las semanas siguientes hubo menos hiperglucemias, las glucosas estaban más estables y seguíamos con la misma alimentación de siempre — hasta que, unas tres semanas después, empezaron los subidones y hubo que llamar de nuevo. "No, jajaja. Ya salió de la luna de miel", nos dijo la doctora. Otra vez, a cambiar toda la pauta de insulina.
3Vale cuenta
Un año viviendo como yoyo
Para Vale fue algo distinto: su luna de miel duró aproximadamente un año. No usó insulina basal por dos años, y había días que necesitaba insulina y otros que no. Vivía como un yoyo, lleno de hipos e hipers, con dosis distintas todos los días. Cuando pensaban que ya habían descifrado las dosis... ¡pum! El páncreas encontraba nuevas reservas de insulina para usar.
La ironía de su nombre
La diabetes tipo 1 tiene muchas ironías, y la "luna de miel" es una de las más curiosas. Cuando escuchas ese nombre, lo primero que imaginas es un viaje romántico, descanso, tranquilidad y felicidad.
Pero en la diabetes... nada de eso. La única "luna de miel" que existe es una etapa temporal en la que el páncreas todavía logra producir un poquito de insulina.
4La explicación
¿Qué es realmente la luna de miel?
Vale te lo explica así
La única "luna de miel" que existe es una etapa temporal en la que el páncreas todavía logra producir un poquito de insulina. Las glucosas suelen mejorar y las dosis bajan, haciendo pensar a muchas familias que "algo cambió". Pero no, no es una cura ni un milagro. Es simplemente un período transitorio que, tarde o temprano, llega a su fin.
Si quieren saber más detalles de este proceso, las invitamos a leer y descargar nuestra Guía 2.
Algo que aprendimos las dos, cada una a su manera: la duración de la luna de miel es distinta en cada persona. A Vale le duró cerca de un año; a Amelia, unas pocas semanas.
5Mitos vs. realidad
4 mitos sobre la luna de miel
Toca cada tarjeta para descubrir la realidad detrás del mito.
6Y saben qué
Después de la luna de miel, viene la estabilidad
¿Y saben qué? Después de que terminó la luna de miel, las dos sentimos mucha más estabilidad. Los cambios de dosis dejaron de ser tan frecuentes y los días ya no eran tan inciertos. No porque la diabetes fuera más fácil, sino porque nosotras ya estábamos aprendiendo a convivir con ella.
Si tú o tu familia están viviendo esta etapa ahora mismo, queremos que sepan que no están solos — nosotras también pasamos por esos bajones sin explicación y esa ansiedad de no entender qué pasaba. Ante cualquier duda sobre ajustes de dosis, siempre hablen con su equipo médico, como lo hicimos nosotras.
Escrito por Vale (vive con DT1 desde 2005) y Cote (mamá de Amelia, diagnosticada en 2023) — las dos detrás de SAM.